Hace poco más de un año llegó la idea a nuestras cabezas… Rondaba y rondaba, y debo confesar que nos daba un poco de miedo, porque efectivamente como lo decía todo el mundo, nuestras vidas no serían las mismas!

En cada conversación vía Skype con nuestros padres (vivimos a unos 10.000km de distancia) siempre se tocaba el tema de una u otra forma (por no decir que nos lo decían abiertamente): “nosequiensita ya va por el segundo”, “tu tía siempre pregunta para cuándo me harás abuela”, “para cuándo el Ibérico?”, “Entonces hija, se están tardando mucho” y así muchas más indirectas que siempre nos dejaban con la ilusión en la cabeza.

Después de meditarlo y darnos cuenta de que sí que seríamos capaces de afrontar una nueva vida repleta de amor y entrega, nos pusimos en marcha: buscaríamos ser papás! Fue más rápido de lo que pensaba y después de unos 12 días de falta, el positivo en la prueba de farmacia nos confirmó la mejor sospecha que habíamos tenido: Nuestro retoñito venía en camino!!!

Los días pasaron súper rápido, mi barriga creció un montón… Fueron 9 meses sintiéndome guapísima, con un cabello espectacular, con muchas ganas de comer fresas, arepas y helado, con mucha acidez, y con un humor que daba asco (mami perdóname… Siento mucho que hayas sido el centro de todas mis descargas)

Durante esos 9 nueve meses leí muchísimo… técnicas, nuevos métodos, mejores prácticas… lactancia materna exclusiva (LME), alimentación complementaria (AC), colecho, crianza con apego, cólicos, muerte súbita, el chupón, la subida de la leche, las grietas, el llanto del bebé… Diosss! Tantas cosas…. Pero siempre tuve clara una de ellas… Haría lo que fuese necesario para hacer feliz a mi hijo…

Leí en algún lugar que el día en el que nace tu hijo, es la única cita a ciega en la que te enamoras a primera vista… y así fue!!! Después de unas largas horas de espera, el amor de mi vida… de nuestras vidas, llegó para hacernos los mejores padres del mundo!!!

Y tal como lo predijeron, con él llegaron los trasnochos, las comidas en 5 minutos, las duchas en 2, la teta “forever” afuera, los juguetes por toda la casa, el coche ya no es tan espacioso, las mil y una suscripciones a revistas y webs de bebes, los nuevos amigos “papás”, la nueva necesidad de comprar ropa, pero para él, los pañales limpios, los pañales sucios, los pañales talla 2, 3 y 4… La responsabilidad, el orgullo, la paciencia, la entrega total y absoluta, la protección continua, el aprendizaje, el amor incondicional!!!

Ahora que tengo un hijo, mi vida a cambiado completamente y estoy feliz por ello… Por eso quise abrir este espacio para contar mis anécdotas, mis experiencias, mis miedos como mamá primeriza… para liberarme, para investigar y poder hacer recomendaciones… para aprender de las experiencias de quien quiera participar… En este espacio, mi espacio, nuestro espacio, podremos compartir lo maravilloso de ser mamá!

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